Biografía Joan Miró

Joan Miró
Guitarra
(febrero 1964 a enero 1975)

En Febrero de 1964 sus colegas del Liceo, encabezados por Pere Gené, lo Ilaman al seno de Lone Star para sustituir a Willy Nab. Tiene 19 años.
Durante sus once de militancia, menos uno de mili en que fue sustituido por otro joven Alex Sánchez, se convertiría en el verdadero motor instrumental del grupo.

Aún tendrá que ser sustituido durante otros seis meses, esta vez por Víctor Escudé, por enfermedad. Se incorporaría a mediados de Junio de 1968 para los famosos Festivales de España. En sus dos vertientes, tanto como guitarrista solista de rythm and blues y rock y vibrafonista de jazz, en la época de mayor esplendor del grupo (1969-73), Ilegaría a estar considerado como mejor solista nacional, tocando la guitarra de una manera sublime y pudiendo ser perfectamente equiparable a los pesos pesados internacionales.

Sus improvisaciones y su pulcritud de interpretación eran de verdadera fantasía, constituyendo un auténtico goce para el personal.
A raíz de una gira que realizó Lone Star por Centro Europa, en 1970, se extendió el rumor de que Joan Miró se había convertido en objeto de deseo para algunas de las mejores bandas inglesas del momento. En concreto se dijo que los londinenses Deep Purple pretendieron incorporar a sus filas al guitarrista catalán.

Siempre fue, después de Pere, el lonestarista más conocido y admirado. En ciertos círculos rockeros a estos dos músicos se les solía comparar con el tándem M.Jagger-K. Richards.

Jordi Sierra i Fabra lo definiría así: «Guitarrista-virtuoso que nunca sonreía porque era así de serio y porque en escena estaba casado con su instrumento, con el que vivía una perenne luna de miel, abrazado a él pecaminosamente y pisando sus cuerdas tan procelosa como libidinosamente. Sus galopadas tremendas, sus riffs, sus «solos», sus cortinas sónicas de fondo, era un gran músico. Su última gran interpretación tendría lugar en el célebre concierto del Palau: «Joan Miró estuvo sencillamente magnífico a la guitarra, especialmente en la segunda parte. Inmerso en su sonido y pendiente tan solo de sí mismo, mostrando además tener en el grupo una conjunción como pocos, Joan estuvo siempre distante, pero su sonido fue siempre limpio y perfecto. AI vibráfono mostró la dificultad técnica del aparato convirtiéndolo en una delicia de sencillez… y eso es lo más difícil en un músico, hacer que lo difícil parezca fácil».